domingo, 20 de julio de 2014

Diversión, Anti-antitaurinos, y asesinatos rituales.

Quizá no soy un buen antitaurino: yo no impediría que nadie disfrute del toreo. Lo que me parece hilarante es que se lo tomen tan en serio. Y quizás por eso la gente con fuertes convicciones son sumamente entretenidas cuando tratan de defender su dogma, pensando que están defendiéndose a sí mismas.

La palabra 'cultura' esconde muchas tonterías inaceptables, como los asesinatos rituales, los cuales incluyen, para mí, a la tauromaquia.

Remueve la superficie romántica de la tauromaquia, y lo que queda es “Cómo matar a un animal herido por diversión y lucro”. Al menos es comendable que haya algo de diversión cosa que no veo en otros asesinatos rituales, que suelen tener una superficie religiosa.

Un amigo me llevó una vez a una plaza de toros, y lo disfruté. Yo no disfrutaría una lapidación, a pesar de la supuesta retribución espiritual. O un fusilamiento, a pesar de la retribución política. Quizá yo no tendría la presencia testicular necesaria para colgar y destripar a Nicolae Ceaucescu o a Mussolini; incluso para envenenar o dejar morir a Hugo Chávez. Quizá toda vida es respetable por lo finita.

Que conste que estoy abierto a la posibilidad de estar equivocado, y no descartaría a nadie que tenga ideas distintas. Yo escucho, mientras sea recíproco, pero no garantizo conversión.

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